Hooola!!
Últimamente hemos confirmado que los planes sencillos suelen ser los que más se quedan en la memoria: un poco de carretera, olor a mar y Pepo en modo felicidad absoluta desde el minuto uno, qué más podemos pedir ¿?
Así que, aprovechando que nos hemos pillado una caravana, hemos decidido empezar una serie de MINI ESCAPADAS por el panorama español aptas para familias con peludos, que incluirán (o no) playas dog-friendly, rutas, monumentos y todo lo que vayamos descubriendo.
Como sabéis, en el 95% de nuestros viajes PEPO se viene con nosotros, así que, para nosotros su comodidad es prioritaria. Si en un sitio no admiten mascotas, directamente lo descartamos, por muy alta que tenga la puntuación en TripAdvisor.
Y ya sabéis: compartir es vivir, así que os iré dejando por aquí nuestras experiencias, por si os sirve para vuestras escapadas.
Las primera aventuras las hicimos en coche, como os contaba en Estas Entradas, pero ahora hemos dado un pasito más y nos hemos lanzado al mundo “del caravaning”.
Y sí: es cómodo, es práctico… pero es otra forma completamente distinta de viajar. Si os interesa, dejádmelo en comentarios o habladme en redes sociales y os haré otra entrada dedicada a las diferencias de viajar en uno y en otro, que dan para hablar.
Pero vamos al viaje de hoy, que me enredo.
Hoy os traigo nuestra escapada a LA ALBUFERA VALENCIANA, un lugar que teníamos muchísimas ganas de conocer y que nos ha regalado momentos muy especiales.
Durante tres días aparcamos la caravana en un parking municipal gratuito a la entrada de El Palmar, junto a los embarcaderos. Un sitio bastante cómodo que compartimos con otros campers y gente de ruta, perfecto como base para moverse por toda la zona. Desde ahí nos organizábamos cada día para explorar el entorno.
Lo primero que visitamos fueron las playas.
Tenemos claro que Pepo todavía no es usuario premium del mar y que está en fase de construcción de una relación con las olas… jajajaja. De momento, prefiere mirar el agua desde una distancia prudente, acercarse (muy) poquito a poco de vez en cuando… y ladrarle. Bueno… Estamos en proceso. :P
Pero es verdad que estas playas tienen algo especial cuando las miras desde los ojitos de alguien que sólo quiere correr, mojarse y ser feliz sin más. Y eso sí que lo encontramos.
Todos disfrutamos de la Playa del Saler desde el minuto uno: es una playa que está justo en el lado contrario de la Gola del Pujol, tiene una arena que es finísima, hay muy poquita gente, está bastante limpia, el entorno es súper natural (no olvidemos que es reserva natural de la biosfera) y se respira una calma y una paz difícil de encontrar en otras zonas.
Pepo se lo pasó en grande, porque aunque todavía no se atreve a meterse al mar, eso no le impidió correr, saltar, revolcarse y jugar con otros peluditos que andaban por allí… Y nosotros, encantados viéndolo.
Después de las playas nos fuimos a ver el muelle de embarque, zona super conocida también del entorno.
Íbamos con la idea de ver la Albufera desde tierra, pero al preguntar por curiosidad a uno de los barqueros si podíamos hacer la excursión con Pepo… nos dijo que si!! Y allá que fuimos!
Un paseo en barca de unos 45 min que nos costó 6€ por persona y sin recargo por el perro. Nos comentaron que, en caso de perros grandes, sí se cobra recargo porque ocupan la plaza de una persona, pero con perros pequeños, de momento, no hay suplemento. Fue una experiencia muy tranquila, que disfrutamos los tres.
Nuestra idea inicial era pasar una sola noche… y acabamos quedándonos tres, porque nuestra rutina era bastante perfecta: despertarnos (cuando nos pedía el cuerpo), paseo por la playa por la mañana, refresco en una terraza, comida, siesta, paseo por la playa por la tarde, refresco en una terraza, cena y repetir… No sé a vosotr@s, pero a nosotros nos pareció un planazo y por eso decidimos alargar nuestra estancia.
Desde luego es un lugar para regresar, ya que todo el entorno de la Albufera invita a olvidarse del reloj, del móvil y de las preocupaciones que uno pueda tener… Si no conocéis esta zona, os animo de verdad a visitarla porque tiene algo difícil de explicar, pero muy fácil de sentir.
Nosotros nos fuimos con la sensación de haber vivido unos días muy sencillos, muy tranquilos… y muy de los buenos.
Volveremos con nuevas paradas en esta serie viajera.
Chaaaaaau.
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