Hooola!!!
Qué tal estáis ¿? Yo hoy ya me he levantado modo primavera total. Se empieza a notar el calorcito, los días son más largos, apetece más salir, pasear, sentarse al sol… no os pasa ¿?
Y hablando del calor, hoy os traigo una curiosidad que a mí me parece fascinante. Resulta que cuando llega el verano hay un monumento muy famoso que literalmente crece. Sí, sí… ¡CRECE!
Estoy hablando, como habréis supuesto por el título de la entrada, de LA TORRE EIFFEL.
Para ponernos en contexto: todos los materiales están formados por átomos que vibran constantemente. Cuando la temperatura aumenta, esas vibraciones se intensifican y los átomos se separan ligeramente entre sí. Esto hace que el material se expanda, es decir, que aumente un poco su tamaño.
En objetos pequeños apenas se nota, pero cuanto hablamos de estructuras de más de 300m, la cosa cambia… y se nota!
¿Por qué ocurre en la Torre Eiffel?
Con una altura aproximada de 330m y está construida principalmente de hierro. Su estructura está formada por unas 18000 piezas metálicas y alrededor de 2,5 millones de remaches.
Cuando el sol la calienta durante horas en los días más calurosos del verano parisino, cada una de esas piezas se dilata ligeramente.
En un solo remache la dilatación puede ser insignificante, pero al sumarse todas esas pequeñas expansiones, el resultado es que la torre puede llegar a crecer hasta 15cm!!
Obviamente, como os podréis imaginar, cuando llega el invierno y las temperaturas bajan, ocurre justo lo contrario: el material se enfría, se contrae y la torre vuelve a su altura habitual.
Pero aún hay algo más curioso.
La dilatación térmica provoca otro efecto muy curioso.
Como el sol no siempre calienta toda la torre de forma uniforme, la cara que recibe más radiación solar se dilata más que la opuesta. Lo que puede hacer que la torre se incline ligeramente en dirección contraria al sol.
Alguna vez lo habíais oído ¿?
Naturalmente, este fenómeno es archiconocido por los ingenieros y no supone un riesgo para la estructura, ya que el desplazamiento suele ser de apenas unos centímetros y la torre está perfectamente preparada para ello.
A mi parecer es algo súper curioso, de esas cosas que, una vez la sabes, ya no se te olvidan. No os parece ¿?
Quién iba a decir que algo tan simple como el calor podría hacer crecer uno de los monumentos más famosos del mundo, eh ?¿
A mí estas pequeñas curiosidades me encantan, porque nos recuerdan que incluso las cosas más impresionantes del planeta siguen obedeciendo las mismas leyes de la naturaleza que todo lo demás.
Así que la próxima vez que veáis una foto de la Torre Eiffel en pleno verano, pensad que quizá en ese momento está unos centímetros más alta que en invierno!!
Y vosotr@s, conocíais esta curiosidad de la Torre Eiffel o también os ha sorprendido ¿?
Os leo en comentarios!!
Chaaaaau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por vuestros comentarios y por ayudarme a mejorar cada día!!
En cuanto lo revise, si es adecuado, lo verás en el blog.
=D