Hooola!!
Hoy vengo con uno de esos pequeños descubrimientos que mezclan varias cosas que me gustan: hacer cosas con las manos, los objetos con significado y, por qué no, también un puntito de misterio.
Se llaman WORRY STONES, aunque también se las conoce como piedras antiestrés o piedras de la preocupación. Son pequeñas piezas, normalmente redondeadas y con una ligera hendidura en uno de sus lados, pensada para colocar el pulgar y deslizarlo suavemente sobre ella.
Y sí, las que veis en las fotos las he hecho yo.
¿Cómo se hacen?
Las worry stones tradicionales se hacen con piedras naturales, buscando formas suaves y agradables al tacto.
Las mías son algo diferentes ya que están hechas con arcilla fría.
Primero se moldea la pieza hasta conseguir una forma redondeada y cómoda para la mano. Después se realiza la pequeña hendidura central para el pulgar, se deja secar completamente y, finalmente, se puede lijar, pintar y decorar.
Y aquí hay algo que me gusta especialmente: hacerlas también resulta relajante. Todo el proceso de amasar la arcilla, darle la forma, trabajar en los detalles... Me obliga a concentrarme y olvidar por un ratito todo lo demás, así que tiene efecto doble: te relajas haciéndola y después utilizándola!! Jeje
¿Para qué sirven? ¿Cómo se usan?
La idea es bastante sencilla: cuando estamos nervios@s, preocupad@s o simplemente tenemos la cabeza a mil, podemos coger la piedra y acariciar repetidamente esa pequeña hendidura central con el pulgar.
El movimiento es repetitivo, suave y muy fácil de hacer sin tener que pensar demasiado en ello. La sensación táctil puede ayudarnos a llevar la atención al presente y romper durante un momento ese bucle de pensamientos.
No es una terapia ni una solución mágica para la ansiedad, evidentemente. Pero puede funcionar como una pequeña herramienta sensorial para relajarnos o concentrarnos.
Además, tienen una ventaja maravillosa: caben en un bolsillo. Así que puedes tenerla en el trabajo, en el bolso, en la mesilla o donde quieras y utilizarla cuando te apetezca.
Os contaré también que estas piedras, como no, también tienen una parte más mística…
Porque si algo tienen las piedras y los minerales es que llevan siglos rodeados de simbolismo.
Dentro de diferentes tradiciones espirituales y esotéricas, a determinadas piedras se les atribuyen propiedades concretas. La amatista, por ejemplo, suele relacionarse con la calma y la protección; el cuarzo transparente, con la claridad y la concentración; el lapislázuli, con la comunicación y la intuición; y la obsidiana, con la protección y la introspección.
Si bien es cierto que estas propiedades no están demostradas científicamente, sí que forman parte de las creencias y tradiciones relacionadas con los minerales, y aquí entra la parte que a mí me parece más bonita: las piedras tienen el significado y poder que cada un@ quiera darle.
Puedes elegir una piedra por lo que representa para ti, por su color, porque te transmite algo especial o simplemente porque te parece preciosa.
La coges, respiras, acaricias la piedra y recuerdas aquello que quieres tener presente (calma, paciencia, confianza...)
Porque quizá una worry stone no tenga poderes mágicos.
Pero si consigue que durante un momento pares, centres la atención y te acuerdes de cuidarte un poquito, para mí ya tiene bastante magia.
Y si encima la has hecho tú misma… pues oye, ya tenemos magia artesanal.
Y ahora os toca a vosotr@s…
¿Conocíais las worry stones? ¿Tenéis alguna piedra o mineral al que le hayáis dado un significado especial? ¿Sois de l@s que creen en sus propiedades o más bien os quedáis con la parte bonita y simbólica?
Os leo en comentarios, que ya sabéis que me encanta descubrir estas pequeñas cosas que cada un@ lleva consigo.
¡Nos leemos en la próxima entrada!
Chaaaaaau.
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